está, por fin, tumbadita sobre el césped del camping de Reikiavik. Observo la caja abierta, los componentes desparramados, mientras las aves islandesas me observan, a su vez, a mí.
Ha llegado la hora de montarla. Me agacho y elijo las herramientas.
Mientras cacharreo, acude a mi mente la leyenda de Thor y Thialfi...
Thor y Loki, una vez llegada la noche, pidieron alojamiento en una granja para poder dormir. En agradecimiento, el dios del trueno mató a los chivos que tiran de su carro y los ofreció a la familia que los acogía. "Cocínalos y comámoslos", indicó ". Pero ninguno de sus huesos ha de ser quebrado", ordenó. Thialfi, el hijo mayor de los duenios de la granja, desobeciendo las indicaciones, ávido por sorber el sabroso tuétano, rompió uno de los huesos y se deleitó con su interior. Tras finalizar la cena, Thor extendió en el suelo los pellejos de sus chivos, puso en el interior los huesos y, blandiendo Mjolnir, su martillo, los animales mágicos se recompusieron y volvieron a la vida. Al ponerse en pie, uno de ellos empezó a cojear. La ira del dios del trueno no se dejó esperar. Thialfi, avergonzado, se postró ante Thor y reconoció que había sido él. En castigo, Thor le ordenó acompaniarle en su viaje hacia Jotunheim, el mundo de los gigantes de hielo...
Yo también espero, con cierta ansiedad bailándome en las manos que ajustan tornillos e inflan ruedas, que mi Walkyria no haya sido quebrada en el viaje aéreo.
Al cabo de unos minutos, blandiendo la llave allen, se yergue, ante mí, mi preciosa bicicleta!
Ha llegado la hora de montarla. Me agacho y elijo las herramientas.
Mientras cacharreo, acude a mi mente la leyenda de Thor y Thialfi...
Thor y Loki, una vez llegada la noche, pidieron alojamiento en una granja para poder dormir. En agradecimiento, el dios del trueno mató a los chivos que tiran de su carro y los ofreció a la familia que los acogía. "Cocínalos y comámoslos", indicó ". Pero ninguno de sus huesos ha de ser quebrado", ordenó. Thialfi, el hijo mayor de los duenios de la granja, desobeciendo las indicaciones, ávido por sorber el sabroso tuétano, rompió uno de los huesos y se deleitó con su interior. Tras finalizar la cena, Thor extendió en el suelo los pellejos de sus chivos, puso en el interior los huesos y, blandiendo Mjolnir, su martillo, los animales mágicos se recompusieron y volvieron a la vida. Al ponerse en pie, uno de ellos empezó a cojear. La ira del dios del trueno no se dejó esperar. Thialfi, avergonzado, se postró ante Thor y reconoció que había sido él. En castigo, Thor le ordenó acompaniarle en su viaje hacia Jotunheim, el mundo de los gigantes de hielo...
Yo también espero, con cierta ansiedad bailándome en las manos que ajustan tornillos e inflan ruedas, que mi Walkyria no haya sido quebrada en el viaje aéreo.
Al cabo de unos minutos, blandiendo la llave allen, se yergue, ante mí, mi preciosa bicicleta!

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