Cuarenta años después de que el niño de siete que fui comenzara a
disfrutar de la serie Vickie el Vikingo, el hombre que soy va a pedalear un territorio
forjado por los vikingos: Islandia, a lomos de una bici que, no por
casualidad, bauticé en su día con el nombre de "Walkyria". La influencia de los mitos
nórdicos en mi infancia, transmitidos por mi padre a través, entre
otras, de la leyenda de Sigfrido y el Dragón, es evidente...
Sigfrido, que se bañó con la sangre del dragón porque le convertiría en un ser invulnerable, pero... una hoja seca, traviesa, cayó cubriéndole el talón y éste quedó, de ese modo, como el único punto débil del héroe... El talón de Sigfrido, el talón de Aquiles... Me repugnaba y fascinaba aquella historia. Qué valentía la de Sigfrido, qué asquito lo de bañarse en sangre...
La fuerza de los mitos nórdicos se afianzó años más tarde cuando empecé a leer los comics Marvel donde uno de los protagonistas era, ni más menos, que Thor, el dios del Trueno. Un dios de Asgard que baja a Midgard, la tierra, para correr aventuras con los débiles humanos... Los superhéroes, encarnaciones actualizadas de los héroes de la mitología clásica, seguían cumpliendo la función básica de éstos: superar pruebas, luchar contra el mal del mundo, propiciar paz y ayudar a los más necesitados. Creo que los chicos (porque éramos los que más disfrutábamos este género, me consta) de mi generación que leímos los comics de superhéroes estuvimos muy influidos, en nuestra educación
no formal, con esta caballeresca visión del mundo y los ideales que encarnaban.
Somos esos adultos que podrás ver acudir al cine, en cada estreno al uso, quizás con una camiseta de Mazinger Z o el Capitán América, con canas y con una mirada infantil curiosa brillándonos en los ojos porque ante nosotros se va a desplegar, una vez más, un universo que nos cautivó...
Para mi partida ya tengo preparado un libro adecuado: sagas antiguas de héroes islandeses que, por lo visto, inspiraron a muchos escritores. Entre ellos a Tolkien, que inventó su Tierra Media y las batallas entre la Luz y la Oscuridad que tanto nos han fascinado en su Señor de los Anillos bajo el influjo de estas sagas.
Este libro, que hubiese comprado en Madrid, apareció por arte de magia en una librería de Huelva, donde he pasado varios días, cerrando mi periplo andaluz previo a la aventura nórdica, pues quería llenarme de sol antes del encuentro con los hielos cuasi polares.